Contar para ahuyentar la muerte




 

Y sé, ahora sé, que estamos aquí, siempre,
para honrar a la fogata que se encendió por primera
vez en tiempos paleolíticos,
donde nuestros antepasados se sentaban a contar historias.



Del por que escribir estas lineas, en el titulo esta la respuesta, nadie sabe exactamente cuando sera el final de algo, ni siquiera las canciones o las películas saben exactamente cuando terminan, mucho menos cuando termina las cosas que no dependen en absoluto de nosotros, como ejemplo podría decir cuanto dura un amor, unos dolores de parto, un dolor de muelas, cuanto dura un amanecer, antes de transformarse en una mañana y una mañana en un medio día? cuanto dura una vida, cuando se terminan las cosas?
Un día hay vida. Por ejemplo, un hombre de excelente salud, ni siquiera viejo, sin ninguna enfermedad previa. Todo es como era, como será siempre. Pasa un día y otro, ocupándose sólo de sus asuntos y soñando con la vida que le queda por delante. Y entonces, de repente, aparece la muerte. El hombre deja escapar un pequeño suspiro, se desploma en un sillón y muere. Sucede de una forma tan repentina que no hay lugar para la reflexión; la mente no tiene tiempo de encontrar una palabra de consuelo. No nos queda otra cosa, la irreductible certeza de nuestra mortalidad. Podemos aceptar con resignación la muerte que sobreviene después de una larga enfermedad, e incluso la accidental podemos achacarla al destino; pero cuando un hombre muere sin causa aparente, cuando un hombre muere simplemente porque es un hombre, nos acerca tanto a la frontera invisible entre la vida y la muerte que no sabemos de qué lado nos encontramos. La vida se convierte en muerte, y es como si la muerte hubiese sido dueña de la vida durante toda su existencia.
Muerte sin previo aviso, o sea, la vida que se detiene. Y puede detenerse en cualquier momento.

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